Miedos-obsesiones de los grupos humanos y sus representaciones

Misión de la semana: exponer un ensayo o un ensayista que nos haya aportado algo.

El animismo es un sistema intelectual. No explica únicamente tales o cuales fenómenos particulares, sino que permite concebir el mundo como una totalidad.

Tótem y tabúEl ensayo que he escogido para la ocasión no es otro que “Tótem y tabú”, de Sigmund Freud. Aunque la hipótesis del ensayo, lo que pretende el autor, gira alrededor de algo que todavía hoy no me parece nada atrayente, la similitud entre los “primitivos” y los “neuróticos”, el libro en sí analiza una serie de elementos muy interesantes.

Freud nos habla del animismo, una concepción del mundo y a la vez base de organización social que los alumnos de José María Perceval vimos hace dos cursos, en Historia de la Comunicación. Establece, además, relaciones entre el tabú y el totemismo después de proponer clasificaciones para ambos.

Seguramente, alguien apuntaría que el creador del psicoanálisis muestra aquí, una vez más, sus obsesiones hacia los traumas sexuales y de partida. Ese alguien no soy yo: vence del todo mi curiosidad, casi igual de obstinada, por los mecanismos de funcionamiento de lo social. Es en este ámbito donde reside la aportación que me ha hecho “Tótem y tabú”.

Mi visión de este ensayo se aleja de los “neuróticos” y otros habitantes del mundo freudiano para acercarse a un intento de trasladar las afirmaciones sobre los grupos aquí descritos a mi entorno más cercano y/o contemporáneo. Difícilmente abandonaría mi tendencia a este tipo de reflexiones que a menudo llevan a conclusiones curiosas.

Wellerismos

A grandes males, largos tragos de Tequila.

A quien madruga, el sueño no ayuda.

A quien a buen árbol se arrima, el trueno se le aproxima.

Completo
Incompleto

Puntos suspensivos

Porque mi blog, como la canción de Jarabe de Palo, es un “completo incompleto”. De hecho, revisando las actualizaciones para dar con la palabra adecuada he acabado por entender a mis compañeros ante la perseverancia de mis respuestas inacabadas, que aparecen como setas en  las conversaciones cuando menos te lo esperas. Samantianas, así las llaman. Pues bien, todo esto es samantiano de pies a cabeza. De acuerdo, este descubrimiento no tiene mucho mérito puesto que soy yo la creadora del blog, pero creo que resume su esencia.

(ir)Reflexiones de “La ballena con moraleja”

[Juno acude a una de las últimas sesiones de tutoría del instituto...]

Juno

-         Juno, ¿Cómo valoras tu estancia en el instituto? Crees que has llevado una progresión positiva?

-          Bueno, no hay muchas cosas que hacer por aquí ¿sabe? Quiero decir, después de todos estos años sólo he conseguido que por los pasillos todavía haya tipos que me llamen “La ballena con moraleja”. Supongo que eso no es lo que usted llamaría una progresión positiva, aunque muchos calificarían las ballenas de mamífero muy noble.

-          En ese caso, ¿tienes queja de tus compañeros?

-          Eso sería como cuando a LB [Liberty Bell] le dio por llorar viendo la tele.  Peor incluso que las migrañas menstruales de Myrtel. ¿Sabe? No, quejarse no es lo mío.

-          Ya veo. ¿Has pensado alguna vez en cómo te ves de aquí a 5 años?

-          Que? No! El 2014 no será un buen año para el Rock, así que…Bueno, no quiero acabar como uno de esos tipos ¿sabe? Como el hombre que estaba con Vanessa, que tenía su vida entera metida en cajas de cartón. He oído que dejó el loft o como se llame esa cosa, se mudó a una residencia para ricachones y se dedica a tocar en despedidas de soltera. La veo un poco disgustada, Jarris. Si quiere le puedo pedir a mi madre que le mande a usted el cactus anual que me tiene preparado para San Valentín.

-          No, gracias, Juno. ¿Has decidido ya si quieres enviar solicitudes a alguna universidad?

-          No he pensado todavía en eso, en realidad. Pero, Jarris ¿se ha cambiado usted el peinado?

-          Si ¿se nota mucho? Estoy saliendo con un peluquero…

-          Joder, si! Parece salida de una película de  Gordon Lewis . Y se lo juro por mi blog! Aunque debería ir con cuidado, porque he oído que el otro día a un peluquero le dio un ataque de locura o algo así ¿sabe?…

Se busca personaje de ficción para experimento creativo…

…Indispensable pertenecer al sector femenino de la población mundial. Abstenerse Barbies, mujeres con altas expectativas de éxito en la sociedad y otras chicas del Mainstream.

Juno

No hicieron falta largas elucubraciones para hacerme con mis dos candidatas finalistas: Amelie Poulain i Juno McGuff. Finalmente, me decidí por esta última. Me gustaría, para justificarme, obviar todo argumento medianamente válido (que los hay) para hablar de una curiosidad: Diablo Cody (alias de la guionista de la película) fue descubierta a través de un blog en el que contaba sus experiencias vitales.

¿Por qué me siento identificada con este personaje?

Sin duda alguna, las referencias a las que alude Juno, en lo que a música y cine se refiere, facilitan la identificación con el personaje. Además, a través de ella se plantean ciertos temas de una forma muy ágil y natural.

¿Quién no se ha encontrado con todo el peso de la moralidad fustigado por un profesional que debería limitarse a su trabajo?

Juno

-Veo pasar por aquí muchas madres adolescentes y obviamente es un entorno muy pernicioso para criar a un bebé.

- Como sabes que soy tan perniciosa, ¿eh? Y si los padres de adopción fueran unos malvados pederastas?

-O les obligaran a ser actores.

- Podrían ser totalmente negligentes. Podrían cagarla criando al bebé mucho más que la tonta de mi hijastra. ¿Se le había ocurrido eso?

- No, supongo que no.

- ¿Cuál es su trabajo, exactamente?

- Soy técnica de ecografías, señora.

- Ya, pues yo soy técnica de uñas y creo que las dos deberíamos limitarnos a lo que sabemos.

Al mismo tiempo, la ironía tiene una fuerte presencia sobre estos temas.

[Detrás de la mesa de recepción, una chica de aproximadamente la misma edad que Juno, de aspecto gótico-punk, con los pies encima de la mesa y jugando con una Nintendo DS]

-Bienvenida a Mujeres de Ahora, donde las mujeres son amigas de confianza. Las manos donde pueda verlas y entrégueme las bombas que tenga.

- Estoy aquí para el gran espectáculo.

-          Todos los bebés quieren nacer!

-          Hola Sun chi. ¿Ya has hecho el trabajo?

-          No aún no, me cuesta concentrarme.

-          Oh, te doy poco de Adderall si quieres.

-          No gracias, dejé las pastillas.

-          Una sabia decisión porque conocí a una tía a la que le dió un ataque de locura porque tomó demasiados medicamentos juntos y se arrancó la ropa y se tiro a la fuente del centro comercial y gritaba “¡buaa! soy un cracken del mar!!”.

-          Oí que fuiste tú.

-          Me alegro de verte Sun Chi

Juno

Valores positivos de este personaje

Juno tiene las cosas claras. Es inteligente, divertida, ágil y entendida en su género musical; critica la hipocresía y posee un sentido del humor irónico y sarcástico, en ocasiones bastante ácido. Tiene un sentido de análisis de su entorno muy interesante, hasta el punto que demuestra sobradamente que es consciente de sus debilidades. En resumen, se aleja de cualquiera de los estereotipos con que aparecen representados los adolescentes en las películas para adoptar sus propias formas.

Valores negativos del personaje

Su corta edad se evidencia cada cierto tiempo por según que comentarios o iniciativa. Pero a mi parecer eso es justamente uJunono de los ingredientes clave del personaje.

¿Qué punto destacaría del personaje?

Su carisma, el hecho de que, por fin, exista un personaje femenino con suficiente entidad como para ser el punto base de toda una estructura narrativa.

Si me introdujera en la historia, ¿qué papel adoptaría?

Probablemente uno de los miembros del grupo del que forman parte Paul Bleeker y Juno.

¿Qué ha aportado el personaje a la humanidad?

Como he dicho antes, resulta esperanzador darse cuenta de que existen combinaciones posibles hoy en día para crear un personaje femenino tan acertado como Juno. Aunque  la película no plantea nada nuevo, sino más bien un tema tratado excesivamente, el personaje protagonista cambia todo el planteamiento.

¿Qué se merece el personaje?

Creo que Juno se merece mucho más que una película. Los 96 minutos que dura el largometraje no hacen sino darnos a conocer al personaje. Aunque la historia que se plantea en la película es de ciclo cerrado, la adolescente protagonista daría mucho juego en una serie, por ejemplo, con voz en off. Aunque quizás eso sería demasiado convencional para Juno…

Para qué un superhéroe si tenemos antihéroes

  • “Jones: Eres un ser cruel, Jack Sparrow.
  • Sparrow: Eso siempre depende del punto de vista”

Jack Sparrow

Recogieron la esencia quijotesca, nos sorprendieron de una forma extrañamente atractiva en los cómics y hoy nos los encontramos hasta en la sopa. De hecho, no concebimos una serie, película o narración cualquiera sin ese personaje importante que rompe la bipolaridad cromática de la contraposición entre el héroe y el malo de la película.

Wikipedia da su propia versión del asunto y nos presenta la figura del antihéroe, un personaje de ficción que “generalmente realizará actos que son juzgados “heroicos”, pero lo hará con métodos o intenciones que no lo son tanto.” Creo que esto nos suena bastante. Entonces la pregunta inevitable es: ¿Se trata del reflejo de la alteridad imperfecta o hemos ido más allá, hasta el punto de substituir la figura del héroe?

Esta reflexión es la que me ha llevado a prescindir del superhéroe llanamente perfecto y dirigir mi atención hacia un “héroe” mucho más interesante: Jack Sparrow.

De acuerdo, quizás estamos ante otro más de los tantos ejemplos que pueblan libros y pantallas. Por el mismo motivo podríamos analizar al estimadísimo Doctor House, Tony Soprano o, de alguna manera, Lobezno, Sawyer (Lost) o Shreck. Pero Sparrow proporciona indicios de antihéroe muy fácilmente reconocibles. Además, es un caso verdaderamente atípico: un antihéroe en un universo tan dualista como es el de Disney, dónde los buenos son muy buenos y los malos sólo son malos.

Keith Richards

Por convenio mediático se otorgan los logros referentes al personaje al actor. Cualquier descripción del personaje incluye una mención obligatoria a los referentes que tomó Johny Depp a la hora de idear al pirata.

Empecemos por el entorno. Partiendo de una historia de piratas, Sparrow es el complemento perfecto al héroe angelical, soso y atontado que es Will Turner. Sucio, egoísta, cobarde, borracho, estafador, embustero, ridículo, burlesco…Aunque los resultados de sus acciones acaban siendo positivos, carece de cualquier indicio de honradez, generosidad o buenas intenciones.

Un pirata que vive al margen de la ley y de la moralidad? Ninguna novedad. Pero Sparrow resta al margen de cualquier convención: un capitán pirata sin barco, un pirata amanerado, una brújula que no señala el norte…Sin lugar a dudas, la ambigüedad es la característica principal del personaje.

“Yo no soy honesto.Y de un hombre que no es honesto solo se puede esperar que no sea honesto. Honestamente, es con los honestos con los que hay que tener cuidado, porque nunca se sabe cuando harán algo realmente estúpido.”

Los zapatos como tópico utilizado por la ficción

Aunque en el título hablo de ficción, creo que lo más oportuno es empezar esta actualización desde la realidad o, por los menos, por la realidad mediática. Y es que hasta no hace mucho, un par de zapatos de la talla 44 se convirtieron en protagonistas de noticias, tertulias, columnas de opinión y parodias en programas de humor. El calzado en cuestión fue lanzado al por entonces todavía presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, por un periodista Iraquí durante una rueda de prensa. Como en un auto automático, a continuación cientos de personas se concentraron y colocaron sus zapatos encima de fotos del expresidente.

Pero Muntazer Al Zaidi, el periodista en cuestión, no se sacó el gesto de la manga. Como dijeron todos los medios en su momento, el hecho de lanzar los zapatos de uno a la cabeza de otra persona es una expresión de desprecio en el mundo árabe. De hecho, numerosas comunidades, desde hace miles de años hasta la actualidad, se han tomado muy seriamente este objeto. Después de todo, no hay que olvidar que se trata del elemento que cubre y resguarda los pies.

En según qué país frío, robarle el calzado a un hombre era un delito penado con la muerte. Del mismo modo que durante la campaña de los nominados a la presidencia de los estados unidos aparecían en Google poco menos que un millón de artículos cuyos autores se habían interesado por los zapatos de Sarah Palin.

zapatos

Una interpretación freudiana del asunto nos dice que en la mujer los zapatos puntiagudos representan un modo de “vencer la angustia de la castración”. Quizás no hace falta partir del significado que le otorga Freud, pero la verdad es que no estamos hablando de cualquier cosa. La ficción en occidente ha dado constancia de ello en innumerables ocasiones, y sigue disponiendo de lo significativo del calzado más o menos subrepticiamente.

Quizás el ejemplo más explícito y al mismo tiempo más popularizado (revisado, refrito, versionado) sea el cuento de Cenicienta y sus zapatos de cristal (o de oro, según la versión de los Grimm). Cabe recordar que de todo el seguimiento y la parafernalia que acompañaban a Cenicienta en sus escapadas al baile, tan sólo los zapatos seguían siéndolo después de medianoche.

En este cuento para nada “romántico” (lo que triunfa, lo importante, no es el amor sino la ascensión sociLos zapatos de Dorothyal), además, se reflejan ciertos cánones de belleza femenina, cuando se comparan y premian las reducidas medidas de los pies de Cenicienta en relación con los de sus hermanastras.

Otro de los ejemplos más reconocibles lo encontramos en la historia de El Mago de Oz. La protagonista, Dorothy, finalmente, no volvería a su Kansas natal sin la ayuda de un par de zapatos plateados (o de rubíes rojos, según la versión  Hollywoodiense). Curiosamente, tanto Cenicienta como Dorothy eran niñas presentadas como indefensas frente a las adversidades de su entorno. Hasta que se encuentran con sus respectivos zapatos, hecho que les cambia la vida.

Tacones LejanosPor otro lado, al igual que los pies, los zapatos son un elemento muy favorable a los fetichismos. A mi parecer tenemos aquí un ejemplo muy claro con Almodóvar. Toda chica Almodóvar que se precie no es chica Almodóvar sin un buen par de zapatos de tacón altísimo.

Podría decirse que, en la mayoría de los casos, los zapatos son vistos en la ficción con un fuerte componente de poder, o incluso de dominación. El calzado de un personaje actúa como un elemento identificativo de su poder-clase, de su carácter y/o de sus intenciones, llegando, en ocasiones, a la metonimia de la parte por el todo. Es el caso de los zapatos de bailarina.

J.R.R Tolkien nos proporciona una justificación de este argumento mediante el uso del contrario: por todos es conocido el carácter afable, tranquilo, humilde, feliz y despreocupado de los Hobbits, unos seres que andan descalzos por su querida comarca.

Parece ser que nuestra fijación por los zapatos no ha encontrado su fin. Y, sino, ¿qué haría Carrie Bradshaw sin sus Manolo Blahnik y otros cientos de zapatos de más cientos de dólares? ¿Qué otro elemento sería capaz de mostrar la vanidad, la obsesión inútil y la idolatría a la marca y la moda (y la identificación con los valores de su imagen) de la protagonista de Sexo en Nueva York?

->”Por favor, señor. Son mi par favorito. Las consegui a mitad de precio en un muestrario…”

->”La verdad es que a veces es dificil meterse en la piel de una mujer soltera. Por eso las solteras necesitamos zapatos de piel muy especiales para hacer la vida más divertida.”

La carrera del ocio

Nuestros abuelos nos llamaban desde los distintos destinos de sus viajes con el Imserso. Nuestros padres recordaban viejos tiempos con las cenas que de vez en cuando organizaban con sus amigos de toda la vida y se sorprendían mutuamente con regalos de precios prohibitivos. El último i-pod del mercado; unas entradas para un Barça-Madrid; un fin de semana en Caldea; un viaje a París completamente romántico, completamente organizado por una agencia de viajes y completamente caro.

Y nosotros? Nosotros habíamos incorporado el consumo a cada una de las actividades que realizamos diariamente. Si teníamos una tarde libre, la pasábamos en Fnac, escuchando música hasta que encontrábamos un CD de cuya compra dependía nuestra integridad vital. Tampoco podíamos pasar por la temida sección de series de televisión sin descubrir la última temporada de nuestra nueva serie favorita y hacernos con ella. Los sábados teníamos ya cita con todas y cada una de las tiendas propiedad de Inditex del centro de la ciudad. Como plan alternativo o complementario teníamos la sesión de cine semanal, acompañada por la sesión de estafa semanal (claro, no había cine sin palomitas y una Coca-Cola gigante). Además, una noche estaba reservada al desfase en cualquier local con música y a precios astronómicos el ml de alcohol.

Éstos eran los tiempos, espacios y objetos de ocio de la clase con el poder adquisitivo al que vEla dirigido todo producto, ya sea material o simbólico (en mi caso, el referente sería quizás más próximo a Aída) hasta hace tan sólo unos meses. Y ahora? Ahora, para esta clase, es más o menos lo mismo, pero con cargo de conciencia. Y para otros sectores de la población? Depende: ya se sabe que en estos ámbitos, lo bajo sólo puede bajar más y lo alto no hace más que subir.

Esta época en la que toda familia está integrada en el círculo de consumo no es más que la última evolución del ocio en occidente. Una evolución que ha estado directamente relacionada con las horas de trabajo y el tiempo de “ocio pagado”. A lo largo de esta historia, que tuvo su origen a principios del siglo XIX, vemos de qué manera el ocio fue absorbiendo las masas y su progresivamente adquirido tiempo. Al mismo tiempo, comprobamos que la élite ha sabido canalizar este tiempo a favor de sus intereses, llegando incluso a intervenir, como creadora, en las tendencias del “producto popular”.

Una representación del asunto en un producto de masas determinado.

Huellas

Haiku

En la nieve

los pasos permanecen;

llevan a ti.

Harold Bloom

El pasado miércoles el profesor Jose María Perceval, entre una docena de tipos de definición del amplio término que es “cultura”, introdujo la idea de la “cultura como distinción”. Del mismo modo que se construye la cultura se van señalando los distinguidos de esa cultura; la inclusión, ya sabemos, va acompañada siempre de la exclusión.

Esta afirmación es idónea para introducir al protagonista de mi actualización de esta semana. Nosotros, los individuos de mi generación, lo tenemos presente sobre todo por la polémica que se originó a partir de sus comentarios sobre los libros de Harry Potter. Harold Bloom, crítico cultural (preferentemente literario), escribió un artículo a finales del 2000 en el Wall Street Journal titulado Can 35 Million Book Buyers Be Wrong? Yes.

Con semejante tarjeta de presentación (en lo que a visión de una determinada cultura se refiere) tomamos, pues, los de mi generación, al hombre que publicó El Canon Occidental. Volviendo al tema de la última clase, creo que no existe un ejemplo más claro de distinción en la cultura que escribir un libro catalogando los 26 autores imprescindibles en tanto que seguidores de una regla ideal del mundo occidental (canon). No en vano, el canon de Bloom ha sido identificado por varios autores como el del grupo de los “hombres blancos muertos”.

¿Y por qué escoger, entre comunicadores de la talla de Marcel Reich-Ranicky o la mismísima Oprah Winfrey, a un manifiesto crítico del marxismo y el feminismo (entre otras tendencias aceptables y/o bien consideradas en la sociedad occidental actual)? Teniendo en cuenta que la controversia parece ser un lugar común entre los comunicadores culturales del panorama observado en clase, Harold Bloom resulta interesante, además, por sus ideas sobre la concepción del genio.

El individuo como isla, la crítica a la vinculación continua del genio con el contexto social, la idea de “la ansiedad de la influencia”…No puedo evitar ver en todo esto un cierto reflejo de la visión pesimista de la definición individualista de cultura que describió Perceval. En efecto, parece que no anda muy lejos del relato de Semelweis, el genio incomprendido por una sociedad que no le merece. Quizás también andaría cercana a la definición elitista…

En todo caso, si esta breve pincelada de Bloom no acaba de dejar claro el mundo de las ideas del crítico estadounidense, siempre podemos optar por escuchar las palabras de uno de tantos personajes made in youtube. Se agradecen las molestias que este chico tan dado a la parodia (se puede comprobar fácilmente ojeando su videoblog) se ha tomado para dárnoslo a conocer. Otro caso, todo hay que decirlo, de polémica. ¿Será que el crítico no se quita el sombrero de crítica ni para dormir?